En Madrid llueve poco, muy poco, cada vez que la AEMET dice que hay probabilidad de lluvia es media o baja, se suele diluir… ¡y al final no llueve! Nos tienen mal acostumbradas. Pasa como con los límites si nos ponen pocos, al más mínimo indicio que norma, nos enfadamos.
Pero estamos hablando de la lluvia, defecto profesional. Os voy a compartir mi opinión .
Lo veo, la lluvia molesta, lo siento en mi temperatura corporal, la humedad hace que tenga más frío. Impide realizar mucho plan en la calle, dar un paseo agradable, tomar algo en una terraza, ir a la compra… todo es más incómodo cuando llueve. Por ello, cuando llueve intentamos no salir tanto y pasar más tiempo en casa, en lugares cerrados, incluso menos vida social. Se podría decir que nos obliga a ralentizar nuestra ajetreada vida social. “Reducir la vida social ”, habrá personas que les parezca buena idea y se alegren de parar un poco, a otras personas no les va a gustar tanto la idea de parar.
Y creo que en el “parar ” está lo interesante.
Vivimos en una sociedad que nos tiene hiper estimuladas, hiper estresadas, hiper productivas. Nos hemos acostumbrado a ir en modo automático, y nos movemos por inercia. No digo siempre, no digo todo el mundo, por favor, leedme bien, lo digo como idea cultural de la sociedad actual, la hiperactivación es nuestra nueva religión: ¡SER PRODUCTIVA!
Bien pues cuando llueve, molesta, y más en ciudades como Madrid donde tenemos una mayor actividad y un ritmo de vida más acelerado. La lluvia nos molesta en exceso, y además se suma que, como he oído alguna vez, “en Madrid llueve mal ”, se refieren que cuando llueve, lo hace de forma torrencial y causa más molestias y estragos. En Galicia, por ejemplo, llueve durante más tiempo, pero la lluvia es más a mable, más fina, más suave y esto hace que la convivencia lluvia-humanidad sea más fácil, “Galicia Calidade ”
Volvamos a la idea de PARAR, la lluvia hace que tengamos que ralentizar y estar menos sociales, es decir más en soledad. En soledad y silencio, tu cuerpo tiene permiso de sentir, por fin tiene tiempo de hablar contigo, de expresarte lo que necesita y uff, sentir en el cuerpo es trabajoso, requiere atención, presencia y su posterior regulación. En mi opinión, ésto es lo incómodo, sentir .
Tenemos el cuerpo dicotomizado, estamos bien o mal, FIN, pues no, lo siento, hay muchas emociones y bien o mal no son dos de ellas. Cuando estás en soledad, lloviendo, me parece que el cuerpo está legitimado a sentirse triste, cansado, enfadado, con necesidad de distancia… y estamos distraídas, podemos confundir l as emociones desagradables con sentirnos MAL, y mal no es una emoción, mira un poco más.
Creo honestamente que la lluvia hace crecer el sentimiento de tristeza, la lluvia, las lágrimas… bueno, pueden ser símiles. La tristeza desenergetiza, te pausa, te hace mirar al pasado y despedirte de lo que ya no hay, hacer duelos.
A lo largo del año hay distintas estaciones con distintas características. El invierno nos invita a invernar, a cobijarnos, a pausar, a desechar lo que no nos vale y ofrece ideas de oportunidades diferentes de crecimiento. Lo dice la naturaleza, lo vivimos los seres vivos. E s parte de la vida, desecha lo oxidado.
Pausar está bien, no siempre se elige cuando, pero cuando la vida te da la oportunidad, aprovéchalo, siente cómo te sientes y exprésalo. Y si quieres estar triste porque llueve, vale, al menos hay ese ratito en el que tu cuerpo se siente legitimado a sentir tristeza, ( por cierto, una de las emociones con menos permiso de ser sentida) .
Recuerda, lo que sientes puede ser originado por el contexto, la emoción te atraviesa, pero no es tuya, puedes sentirlo y dejarla ir.
A quienes les encanta el invierno, aprovechad, sed felices, es vuestro momento. A demás, es innegable, el olor y el sonido de la lluvia son maravillosos, una atención plena en este momento y te ayudará a sentirte en calma, regula tu sistema nervioso. A quienes no les gusta, tranquilidad, va a acabar y vendrá tu estación favorita, hay tiempo para todas.
Escrito por la psicóloga y psicoterapeuta Sonia Muñoz Paños